Antes de rodar "Hacia el sur / Bienvenidas al paraíso", pensé en hacer una película acerca de la vida en un instituto. Muy pronto decidí que toda la película debía transcurrir dentro del instituto. Pero yo quería demostrar que los institutos son como una caja de resonancia; un lugar que se hace eco de los acontecimientos; un microcosmos donde entran en juego cuestiones de igualdad o desigualdad de oportunidades, de trabajo y de poder, de integración cultural y social, de exclusión.
Cuando se estrenó "Hacia el sur", conocí a François Bégaudeau, que también presentaba su última novela, "Entre les murs". Este libro se opone a las acusaciones que se hacen contra los institutos actuales. Por una vez, un profesor no escribía para saldar cuentas con adolescentes, presentados como auténticos salvajes o verdaderos tarados. Leí el libro y tuve la sensación de que aportaba dos cosas a mi proyecto inicial: en primer lugar, una especie de marco documental del que carecía, y que tenía la intención de suplir pasando unas semanas en un instituto; en segundo lugar, el personaje de François y la relación con sus alumnos. Condensó y encarnó las diferentes facetas de los profesores que yo había imaginado.
No queríamos que el hilo conductor saltase a la vista. Los personajes debían dibujarse poco a poco, sin aparecer de golpe. La película es ante todo la crónica de la vida en una clase: una comunidad de 25 personas que no han elegido estar juntas, pero que deberán trabajar entre cuatro paredes durante un año escolar.
Redactamos con François una primera sinopsis, una especie de columna vertebral de la película, que podría modificarse durante el año que tardaríamos en prepararla, de acuerdo con un dispositivo que ya había usado en Recursos humanos. Partíamos de un instituto real y queríamos incluir en la película a todos los actores de la vida escolar. No nos equivocamos de puerta llamando al Instituto Françoise Dolto en el distrito XX de París (es más, habríamos rodado allí, pero estaba en obras): todos los adolescentes que salen en la película estudian en el Dolto; todos los profesores enseñan allí.
Empezamos a trabajar con los alumnos en noviembre de 2006 y seguimos con ellos hasta el fin del año escolar. Nunca leyeron el guión. Curiosamente, cuando improvisaban situaciones descritas por nosotros, pudimos comprobar que encontraban espontáneamente expresiones y palabras que aparecen en el libro de François, como si hubiera un arquetipo de la lengua y de las inquietudes de los chicos.
Quería hacer justicia a todo el trabajo que se desarrolla en los institutos. En una clase, la inteligencia siempre está en juego, incluso en los malentendidos y en los enfrentamientos. Queríamos mostrarlo cada vez que rodábamos una escena. En los intercambios entre alumnos, entre profesores, entre profesores y alumnos se hacen preguntas, se entienden, se intercambian ideas. Apostar por la inteligencia corresponde al modo particular y poco ortodoxo en que François ejerce su profesión.
Pero me parece que esta película comunica un mensaje positivo porque reconoce que el colegio es a menudo caótico. Se viven momentos de desaliento, pero también momentos de gran felicidad. Y de entre este gran caos surge bastante inteligencia. Pocos profesores se arriesgan tanto como François ante los alumnos. No se arriesgan a equivocarse, a fracasar. Es más fácil transmitir el saber mediante una clase magistral que intentar hacerles partícipes a todos sin que se den cuentan. Para eso hace falta mucha sangre fría. Algunos se lo reprochan y otros le envidian. Este hombre tiene algo de Sócrates.
(*): "La clase" (Entre les murs) es el cuarto largometraje del cineasta francés Laurent Cantet. En mayo del año pasado ganó la Palma de Oro en Cannes y después ha sido candidato a numerosos otros galardones. Ahora mismo es candidato potencial al Oscar, al Premio Independent Spirit y al BAFTA. Este viernes se estrena en España.
Figura homenajeada en los últimos Oscars, John Hughes, podría aún tener algo que decir para el cine, ya que un guión póstumo del escritor, productor y cineasta emblemático de la comedia generacional en los 80 y 90, sobrevuela los estudios, empezando por Paramount.