jueves, 17 de mayo de 2012
Tenemos 160 lectores conectados
 

 

Encuesta

¿Qué saga juvenil crees que acabará siendo más rentable?



 

El personaje


La nueva película de Pablo Trapero, "Elefante blanco", llega a los cines argentinos coincidiendo con su participación en la sección paralela de Cannes Un Certain Regard. Juan Pablo Russo dialogó con el cineasta sobre este film que enfrenta de, religión y compromiso humano.

Leer más...


















Bertrand Tavernier dialoga con Isabelle Huppert sobre "Villa Amalia"

 
Isabelle Huppert, en 'Villa Amalia'Adaptación de la novela de Pascal Quignard ("Todas las mañanas del mundo"), "Villa Amalia", recién estrenada en España, es la historia de Ann (Isabelle Huppert), concertista de profesión, cuya vida cambia de la noche a la mañana por un beso. Cuando ve a Thomas besando a otra mujer, Ann decide romper con el pasado y empezar una nueva vida. Insegura de la realidad que le espera, Ann sólo desea comenzar de nuevo y ser otra persona. Con su música y la amistad de Georges, que reaparece del pasado, emprende un viaje que la llevará a una isla, donde se encuentra Villa Amalia. Un viejo conocido de la protagonista, el cineasta Bertrand Tavernier, con hizo entre otras "El juez y el asesino", dialogó con ella:

- Isabelle, cuando descubriste la novela, ¿cuál fue tu reacción?
Me encantó el libro, un libro que no tiene una estructura narrativa de novela clásica, con muchos acontecimientos con los que puedes identificarte de manera muy precisa. No traté de imaginarme más. O más bien al contrario, me imaginaba tantas cosas partiendo del libro que esperé tranquilamente a hacer la película y recibir el guión. Apunta directamente a nuestro inconsciente… Hay tantas cosas en las que pensar, que terminas no pensando nada. Pero el libro actúa por su cuenta y entonces la película se elabora sin contar contigo.

- Viendo "Villa Amalia", que me gustó muchísimo, pensaba en Michael Powell cuando decía de Selznick: “Quería entender, entenderlo todo, incluso lo que no tenía que entenderse, sólo sentirse” La película juega mucho y de manera incisiva sobre la relación misteriosa entre lo que hay que entender y lo que tiene que sentirse solamente.
Estaba segura de que la película iba hacia alguna parte. Puedo decir que incluso tenía una verdadera certeza en ese sentido. Pero, sobre todo, sabía cómo podíamos llegar. Benoît (Jacquot, el director), suele decir: “No sabemos por qué hacemos películas, pero sabemos cómo queremos hacerlas.” Saber cómo las hacemos es explicar por qué las hacemos en cierto sentido. Me daba cuenta de que el desarrollo de la película correspondía a una necesidad diaria de decir algo distinto cada día, que poco a poco se iba construyendo algo, día tras día, o se iba deconstruyendo. Contábamos la historia de alguien que renuncia, que se va borrando poco a poco, que anula su universo… Pero para deconstruir hay que saber construir. Por esto tenía una sensación muy tranquilizadora, muy precisa, de que podía descansar, apoyarme en esa construcción. Y eso día tras día. Pero pocas veces he tenido, haciendo una película, esa sensación de tener tan poco conocimiento sobre lo que hacía, o más bien, tenía la impresión de hacerlo sin ningún tipo de intención por mi parte… de que nada estaba preparado.

- ¿No había ninguna idea preconcebida?
Sí, o más bien, sabía que lo que hacía iba a ser captado de una manera mucho más intensa y densa que lo que yo tenía la impresión de estar haciendo. Impresión confirmada cuando vi la película. Tenía la sensación de no estar haciendo nada y, en la meta, surgían mil cosas distintas.

- Muchas veces me habeis recordado, en la relación que te une con Benoît, en esa manera que tenéis de actuar uno con el otro, a algunos músicos de jazz que encuentran acordes, armonías comunes, incluso después de haberse alejado, aparentemente, de la melodía. ¿Qué opinas de la comparación?
Estoy de acuerdo. Y me gusta mucho, sobre todo porque suelo referirme a la música para explicar lo que trato de hacer en algunas películas. Siempre he pensado que la interpretación era música, que era una cuestión de ritmo. Creo que el arte dramático, la interpretación, se asemejan mucho a la música. Le decía también a Benoît que me daba la impresión de que rodaba estados más que acciones…

- Cuando te emocionas en "Villa Amalia", a veces no sabes por qué.
Si queremos hablar con propiedad, "Villa Amalia" es una película que habla de la soledad. De alguien que accede a ella, de alguien que la sufre y de alguien que la disfruta. Porque hay algo más en juego. La película no trata únicamente de la soledad o de una especie de descenso hacia uno mismo que podría aislarle de los que le miran. Es, más bien al contrario, alguien que rompe pero con resortes, con un suspense, un ritmo, una búsqueda de sí mismo, y que se inventa una nueva relación con el mundo. Podría ser un duelo. Y se convierte en un nacimiento.

- ¿Cómo situarías esta película en tu carrera?
Hacer películas, para una actriz, película tras película, es como la búsqueda del Santo Grial. Tratar de contar su historia con minúsculas. Hacer suyas las historias con mayúsculas que le proponen. Y con Benoît, siempre tienes la sensación de que puedes acercarte a esa nota que siempre tienes ganas de tocar, esa a la que te acercas, pero que no alcanzas - o en contadas ocasiones – que no sería sólo la más acertada, sino la más completa. ¿Por qué hacemos películas? Para entrar en contacto con directores, evidentemente, es decir, con universos. Pero las actrices hacen películas por motivos mucho menos altruistas, mucho más egocéntricos, en todo caso, motivos que siempre terminan girando sobre sí mismas. En este movimiento, a veces encontramos las respuestas correctas. Con Benoît, he tenido la sensación de que nos acercamos a esa nota. Creo que se debe a que posee una manera muy objetiva de mirar a la actriz que tiene frente a él, un poco como si la recorriera con la mirada en cada plano, una tolerancia infinita de lo que es, una manera  muy especial de estar atento. ”Atento”, es una palabra clave para mí. Parece evidente y no lo es tanto como creemos. Decías que la película es cortante. Efectivamente, el personaje, el rostro en todo caso, es cortante, es como una cuchilla, pero una cuchilla de fondo, radical, a veces peligrosa, un personaje devastado que lo devasta todo, que acoge esta soledad...






Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

TAMBIÉN ENCONTRARÁS NUESTRAS NOTICIAS EN...