Crítica: "La cumbre escarlata / Crimson Peak", homenaje al cine de terror clásico de Guillermo del Toro

''La cumbre escarlata''


Por José Daniel Díaz

El nuevo título del mexicano afincado en Hollywood Guillermo del Toro, "La cumbre escarlata / Crimson Peak" (2015), es un homenaje a los clásicos de terror, al cine de fantasmas que se vio relevado por el de los vampiros hace ya unos años. Lo hace a lo grande, con un reparto espectacular encabezado por Mia Wasikowska a la que acompañan Jessica Chastain y Tom Hiddleston. Una película de género, entretenida, con algunas chispas de humor muy bien traídas y una ambientación fabulosa.

Parecía que este guión de Guillermo del Toro, Matthew Robbins y Lucinda Coxon jamás vería la luz. De hecho, estaba en un cajón desde 2006 cuando comenzó la promoción de "El laberinto del fauno" que posteriormente dió la gran campanada. Tras ese estreno, diferentes proyectos fueron apartando la idea de producirlo hasta que por fin, nueve años después, ha podido filmarse y estrenarse.

Ambientada en la Inglaterra victoriana, la película nos trae a Edith (Mia Wasikowska), una joven  escritora muy avanzada para su época que desde joven tiene la capacidad de ver fantasmas. A través de su pluma es susceptible de canalizar sus experiencias paranormales. Pese a tener un pretendiente muy atractivo (Charlie Hunnam), ella se enamora locamente de un desconocido, sir Thomas Sharpe (Tom Hiddleston), que parece compartir un extraño secreto con su hermana Lucille (Jessica Chastain).

Aunque la trama no es muy original y quizá carece de factor sorpresa, la historia te lleva con naturalidad. El uso de los efectos especiales es el adecuado, el vestuario de fantasía y los personajes tienen unos perfiles bien delimitados. Es como si estuviéramos viendo una obra de teatro clásica acompañada de las nuevas tecnologías.

Especialmente atractivo es el papel de Jessica Chastain, una mujer áspera, desagradable, a la que un pasado devastador la ha desvestido de toda humanidad. Dirige, controla, y asusta. La actriz sigue demostrando su capacidad camaleónica, su acierto en elegir personajes diametralmente distintos en los que resulte especialmente complicado encasillarla. También Tom Hiddleston borda su papel de galán embaucador en un personaje que inicialmente estaba diseñado para Benedict Cumberbatch.

Su director, Guillermo del Toro, que rodó la película en menos de 70 días, devuelve a la actualidad el cine de fantasmas que había perdido fuerza dentro del género y lo homenajea desde lo más clásico, aportando mejoras técnicas que no lleguen a desvirtuar el sentido de la película. Regresa al cine de terror que retomó (como productor) en "Mamá" y lo adorna de la fantasía que impregnaba a "El laberinto del fauno", e incluso repite música ya utilizada en "Hellboy".

Nos encontramos con un producto de entretenimiento puro, para los amantes del género, que no defrauda y regala algunas interpretaciones más que destacables.

Sigue nuestras últimas noticias por TWITTER.