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Entrevista con Raja Amari, directora de "Rojo oriental"
Escrito por © Karma Films-NOTICINE.com
Lunes 27 de Julio de 2009 10:29
La sensualidad de la mujer, algo tradicionalmente oculto en muchos países árabes, aflora en "Rojo oriental" ("Satin rouge"), la opera prima de la tunecina Raja Amari, coproducida por Francia, que se estrena este viernes en España, nada menos que siete años después de ser lanzada en el vecino país. Narra la historia de una viuda en la cuarentena, que a raíz de interesarse por la vida sentimental de su hija adolescente, quien estudia danza del vientre, se ve seducida por el baile y el ambiente de los cabarets especializados. - ¿Es la danza del vientre y el cabaret una excusa para contar la historia de la independencia de una mujer dentro de la sociedad árabe y en general?
Siempre he querido hacer una película que gire en torno a la danza del vientre. Me formé durante muchos años como bailarina de la danza del vientre en el Conservatorio de Túnez. (Instituto académico de la danza en Túnez). Durante mi niñez y mi juventud crecí viendo las películas musicales de la Edad de Oro de Egipto de los años 40 y 50, que aún siguen emitiendo por la televisión. A mi madre y a mí nos gustaba mucho una bailarina de la danza del vientre muy conocida que se llama Samia Gamal y el cantante Farid El Atrache.
- ¿Había estado alguna vez en una Sala de Fiestas o cabaret antes del rodaje?
Había oído hablar de ellos. Sin embargo, en Túnez, como en todos los países árabes, ninguna mujer decente tiene un lugar dentro de este ambiente ‘depravado’. Entré en uno por primera vez durante las localizaciones con el director de fotografía y la actriz principal, Hiam Abbass. La primera vez que entramos, se callaron todas las conversaciones y la gente nos miraba en silencio, pero una vez asimilada la sorpresa, las cosas volvieron a su cauce. No es un ambiente agresivo. Todos fueron muy hospitalarios. Al final tenía su gracia. Una noche, cuando salía por la puerta de mi casa, mi padre me preguntó donde iba. Le contesté “a un Cabaret” o “Sala de Fiestas” a lo que me replicó, “¡trabaja duro, hija mía!”
- ¿Fue difícil reconciliar dos mundos tan opuestos?
Estamos hablando de dos mundos totalmente opuestos. Por un lado, el mundo del día es estricto, dominante y puritano. Por el otro lado, el mundo de la noche es relajado, marginal y lascivo. Yo quería unir a los dos a toda costa a través del personaje de Lilia. En una sociedad típicamente tradicional, sus caminos nunca cruzarían, porque las salas de fiestas están percibidas como algo siniestro y con ambiente depravado. Lilia es una mujer ‘normal’, una ama de casa modelo con mucha convicción moral y un estricto sentido del deber. Ella, poco a poco y en contra de sus propios deseos, va a ponerse en contra de todo lo que ella había creído y todo lo que ella había prohibido o había recriminado a su hija por hacer: dormir en una casa ajena, salir con un hombre…poco a poco le empieza a atraer el mundo de la noche y disfruta en el proceso. Es casi como si ella fuera a convertirse en su hija o iba a apoderarse de la vida de su hija. Ella va y viene entre un mundo y el otro y al final pierde su orientación. Cuando al principio va a la sala de fiestas, descubre un mundo peligroso como ella había imaginado… las luces, la música, las bailarinas, los hombres y el placer, está tan asombrada que se desmaya.
- ¿Por qué vuelve?
Cuando ella vuelve, es casi una segunda fase. Entonces, comprende que la gente va a estos sitios para divertirse. Ella vuelve y logra forjar una amistad con Folla, la bailarina principal de la sala de fiestas. Es el viaje personal de una mujer hacia la liberación, porque en el fondo, Lilia alcanza su plenitud cuando baila. Su hija ya ha crecido y está a punto de emanciparse. Esta madre viuda, aún joven, se va a encontrar muy sola dentro de poco. La sala de fiestas le ofrece una alternativa de vida aportándole nuevas amistades y compañía. Ella abandona el rígido código de conducta que había establecido para si misma. Su idea de perderse casi roza la perversión. Ella quiere perderse y el colmo de su perdición es su contacto sexual con el novio de la hija, un músico de la sala de fiestas. Es un modo de vida que no está tolerado. Su vecina y su tío que es del campo son los representantes de la presión social y las normas represivas que prevalecen.- Sin embargo, esta es una nueva vida que se mantiene oculta por vergüenza...
Es la manera de vivir en aquellos lugares; todo el mundo vive una doble vida de alguna manera. Tiene mucho que ver con las relaciones entre las mujeres y los hombres. En la sociedad árabe, existe un código muy rígido en cuanto a la familia, las mujeres y su lugar en la sociedad. Todos mis amigos tienen novios y novias pero sus familias no saben nada de ello o por lo menos no se dan por aludidos. La hipocresía social engendra este comportamiento. Lilia juega con aquel concepto. Casa a su hija con Chokri, el músico de la sala de fiestas. Todos están allí, sus amigos de la sala, su vecina y su familia. Su éxito reside en el hecho de que ella ha podido combinar ambos mundos. El final, de todas maneras, es muy ambiguo. Uno podría pensar que al dejar que el matrimonio tenga lugar, ha abandonado sus pretensiones con Chokri, pero para mí, el hecho de dejar que ocurra significa tener a Chokri cerca y disponible para ella. Lo que se podría entender como una renunciación o una sumisión por parte de ella es un encubrimiento social; al convertirse en su suegra, mantiene a su amante a su lado.
- Las dos escenas de amor y el tratamiento de ellas es una cosa muy insólita en el cine de Túnez. ¿Provocó polémica cuando la película se estrenó en su país?
Sí, en el contexto social de la cultura árabe, estas escenas chocan a alguna gente porque no hay que enseñar ‘ese tipo de cosas’ de una forma tan explícita. De todas maneras, la película se estrenó en Túnez en 2002 y fue financiada en parte por el gobierno de Túnez. También hubo un distribuidor de Argel interesado en ella. Para mí, lo más chocante es el hecho de que la gente se niege a ver la realidad tal como es. En la película, la madre es una viuda pero aún tiene sus deseos sexuales. Gracias a lo que la ocurre, ella pone fin a esa moralidad agobiante que le fue impuesta.
- ¿No le da miedo la polémica por abordar la figura simbólica de la madre y, encima, siendo una viuda?
Es verdad que lo que más puede molestar a la gente es el hecho de que el personaje principal sea una madre. Se supone que la madre representa el pilar que sostiene toda la sociedad, la familia, las virtudes y los valores que hay que transmitir. Al hacer que ella pierda el control, desequilibra la percepción de la “buena moralidad”. Lilia hará todo lo posible por satisfacer sus deseos hasta el final. En la escena final, ella llega a ser literalmente perversa. Si Lilia se pierde a si misma, es porque no quiere seguir luchando contra sus deseos, y da rienda suelta a sus necesidades. Sigue su sueño, sin rebeldía y su experiencia en la sala de fiestas hará posible que abandone su puesto como una “madre” y puede convertirse en una mujer a quien se mira y es admirada. En este proceso, ella descubre que tiene sentimientos enfrentados de deseos, amor, humillación y celos.
- ¿Por qué los hombres de la película apenas hablan o están mudos?
Yo me dije a mi misma, que iba a hacer una película sobre mujeres. El personaje principal es una mujer, sus amigas obviamente son mujeres pero el hombre es el foco de sus preocupaciones, incluso cuando Lilia teme por su hija por culpa de un hombre. Él está presente a pesar de hablar poco. Está en el núcleo de la historia porque es el factor desencadenante.
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